27/03/2013
MANIFIESTO ABERRI EGUNA 2013
De Melbourne a la Tierra de Fuego. De Durban a Shangai. De norte a sur, de este a oeste del planeta, los vascos instalados en el mundo celebran el domingo el Aberri Eguna, el Día dela Patria Vasca.Será no no nacionalistas, pero para muchos de ellos esa fecha es una cita en el calendario en la que tener presente a Euskadi, un pequeño pueblo que mantiene sus signos de identidad a través de los siglos adaptándose y superando los avatares y obstáculos que han salido a su paso.
El Aberri Eguna es el día de la nación vasca. Hoy, reivindicamos el reconocimiento del Pueblo Vasco como tal, formado por Araba, Bizkaia, Nafarroa Beherea, Gipuzkoa, Lapurdi, Nafarroa y Zuberoa, y el derecho que nos asiste a decidir libre y democráticamente nuestro futuro en igualdad de condiciones con el resto de los pueblos y naciones del mundo.
La negación al reconocimiento de nuestros derechos nacionales constituye el origen del conflicto político vasco y el punto de partida a favor del reconocimiento de nuestra identidad colectiva, del sujeto político de pleno derecho y de su libre determinación.
El Día de la Patria Vasca no es una conmemoración contra nadie, ni una exaltación sectaria de enfrentamiento de identidades. Es el reconocimiento de una Nación, la Vasca, que por voluntad democrática de una parte mayoritaria de sus ciudadanos, pretende encontrar su espacio jurídico-político en libertad.
Libertad para desarrollar nuestra identidad colectiva, libertad para decidir sobre el proyecto político con el que queremos abordar el futuro para nuestros/as hijos/as; la libertad para conformar una comunidad abierta, plural y solidaría para todos aquellos que deseen participar en ella sin ningún tipo de exclusión.
El proyecto de identidad colectiva al que aspira EAJ-PNV es un proyecto fundamentado en la democracia, en la solidaridad social inspirado en el humanismo europeo, en la recuperación del euskera y la cultura vasca en un diálogo permanente con otras culturas, en una economía avanzada para poder competir en un escenario global.
Hoy, queremos reivindicar, la identidad colectiva vasca como factor de desarrollo humano; desarrollo de un futuro en solidaridad frente a un individualismo que desprotege a las personas; desarrollo de una comunidad de valores que apuesta por el bien común, por el crecimiento cultural, social y político. El desarrollo de una comunidad que se proyecta al mundo y crece desde su influencia.
Nuestro proyecto de identidad colectiva, de nación vasca, se contrapone a la de aquellos que desprecian la democracia; a la de aquellos que creen en la imposición; a la de aquellos que utilizan el desaliento social para impulsar un modelo totalitario; a la de aquellos que instrumentalizan las instituciones comunes a favor de un proyecto partidario.
En defensa de esa Patria Vasca, generaciones de vascos han sufrido en carne propia opresión, violencia y sufrimiento. Y en el nombre de esa misma Patria Vasca también se ha sometido a una parte de la ciudadanía al horror del terrorismo y la persecución.
Hoy, afortunadamente para este Pueblo, iniciamos un tiempo de paz. Debemos poner cimientos seguros y sólidos para levantar la paz y tejer una nueva convivencia. Es tarea de todos, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, representantes del pueblo y agentes sociales. EAJ-PNV lo expresa afirmando que ninguna idea o proyecto político, ni su defensa, ni la denuncia de una injusticia, ni la razón de Estado, es anterior o superior al valor de la dignidad humana. Este principio ético es ya patrimonio del Parlamento Vasco. Es lo que deberemos profundizar a lo largo de estos años, para que el pueblo entero haga suyo el valor de los derechos humanos, el primero de ellos, el derecho a la vida.
Son las personas las que configuran una patria y los derechos básicos de aquellas son los que cimentan la estructura de cualquier entidad, organismo o institución que les agrupe. Por eso, hoy más que nunca, ante le expectativa cierta de poder desarrollar en el presente y en el futuro una convivencia sin violencia, el Partido Nacionalista Vasco se compromete a consolidar y alcanzar una paz duradera para Euskadi. Una paz que alimente las posibilidades de impulsar una nueva Patria Vasca libre y sin más límite que la expresada por la voluntad de su ciudadanía.
Una nueva Patria para avanzar juntos. Para ser, cada día menos dependientes y decidir por nosotros mismos cuál puede y debe ser nuestro porvenir.
Para ello nos hemos marcado dos objetivos concretos en el ámbito político-institucional. Por un lado, establecer un consenso básico de Paz y Convivencia que abra las puertas a un nuevo tiempo de concordia en Euskadi. Y, en segundo término, abordar una estrategia progresiva e integral para institucionalizar el derecho a decidir de nuestro pueblo. Esta tarea no puede ser liderada exclusivamente por los partidos políticos y por las instituciones vascas; debe ser un proyecto colectivo del conjunto de la sociedad vasca.
Esta gran tarea ha de desarrollarse en contexto de grandes y constantes transformaciones políticas, sociales y económicas; en un contexto global en el que las identidades colectivas viven profundas mutaciones. El futuro de la nación vasca estará sellada por la diversidad y la complejidad propias de nuestro tiempo. Pero, es a nosotros, a quienes corresponde, decidir sobre nuestro proyecto colectivo de futuro.
Esa es la nueva Patria que proponemos. Más paz, más convivencia, más libertad. Para vivir mejor.
Indudablemente ese proyecto está anclado en Europa, un proyecto en transición en el que vivimos y con el que seguiremos vinculados. Porque Euskadi es y seguirá siendo tan Europa como Flandes, Escocia o Catalunya. O como lo es Alemania, cuyo proceso de reestructuración, con la incorporación de los territorios de la antigua RDA, no fue en ningún caso cuestionado ni requerido de nueva integración pese a constituir un Estado distinto al que formalizara en su adhesión inicial ala Unión.
Europa es nuestro punto de partida y de llegada.
Hoy, más que nunca, es el momento de reivindicar la construcción democrática de la Unión Europea.Euskadi aspira también a tener un reconocimiento en las estructuras políticas y sociales europeas. Un reconocimiento, que debe partir, en primera instancia, de los estados que niegan los derechos nacionales a nuestra nación. Aspiramos a una Europa fuerte y unida en el que todas las naciones tengan la misma legitimidad política en el proceso de construcción de esa unión. El futuro de las soberanías nacionales estará condicionado a múltiples transformaciones sociales, políticas y económicas a nivel mundial y a la voluntad real de todos aquellos que queremos construir esa Unión Europea. Pero, queremos unir el futuro de nuestra soberanía nacional al resto de las soberanías nacionales en igualdad de condiciones; no en inferioridad de condiciones. El futuro de Europa debe estar fundamentado en los principios democráticos de los derechos individuales y colectivos. Ese es el reto dela Unión Europea.
Europa debe ser un punto de encuentro democrático, próspero, socialmente avanzado, en el que la diversidad de culturas perviva desde el respeto y en el que lo global y lo local se complementen para satisfacer más eficazmente los problemas de la ciudadanía.
Ese es el modelo de una nueva patria del Partido Nacionalista Vasco; de la independencia a la interdependencia, de la pujanza económica occidental a la protección social, del liderazgo internacional a la paz, a los derechos humanos y a la convivencia solidaria.
Mientras algunos en nuestro país parecen mirar a modelos “alternativos”, embelesados por ensoñaciones revolucionarias caribeñas, el Partido Nacionalista Vasco mantiene firme, pese a los evidentes déficits en su gobernanza política y económica y desajustes existentes en la cohesión dela Unión, su convicción en Europa. No se trata de una convicción de última hora ni una toma de postura adoptada al socaire de una determinada coyuntura. Fuimos y somos europeístas de vocación temprana por entender que sólo desde la unidad política de los pueblos que componen este viejo continente se podrá afianzar el futuro de nuestras respectivas sociedades. Unión política que vaya más allá de la mera acción económica o monetaria. Unión política que trascienda también del concepto global de seguridad o de la acción exterior.
La Europa que hoy conocemos manifiesta sensibles imperfecciones. Pero sigue siendo el espacio que mejor aúna en el Mundo democracia, progreso y solidaridad. Pese a tener tan solo el 7% de la población mundial, Europa representa el 21% de Producto Interior Bruto del planeta, una cuota del 19,5% del comercio internacional y una participación del 51% de los gastos en cooperación y desarrollo del conjunto de la humanidad. Europa es, por lo tanto pujanza, progreso, competitividad y, también desarrollo humano sostenible, protección social.
El proyecto europeo, tal y como lo entiende el Partido Nacionalista Vasco, aunque a un ritmo demasiado lento, va quemando etapas. Al inicial Mercado Común, le siguióla actual Unión Europea cuya viabilidad comienza a ponerse en entredicho por los efectos devastadores de una crisis financiera de larga duración que ha destapado consecuentemente una crisis de gobernanza a la que, más tarde o más temprano habrá que dar respuesta.
Muchos pensamos que para poner fin a la crisis hay que pensar en “más Europa”, una nueva Europa con poderes ampliados y un Gobierno real. “La crisis –dicen- es una oportunidad para hacer grandes cosas, una oportunidad para cambiar el mundo. ¿Por qué, por ejemplo, no va a ser posible que “los europeos” se unan, como hicieron los 13 nuevos Estados americanos en 1787 para celebrar la convención de la que salió su constitución? También entonces los estados se disputaban el poder y el dinero. Pero, después de una larga lucha, lograron constituirse -bajo el lema “Nosotros, el pueblo”- en un Estado federal poderoso y democrático que todavía hoy perdura.
Los estadounidenses consagraron “la búsqueda de la felicidad” en la Declaraciónde Independencia. ¿Es tan distinto de aquel el sueño europeo de paz, libertad y prosperidad? ¿Será posible que las palabras “Nosotros, el pueblo”, o “Nosotros, los europeos”, queden grabadas también en la constitución de un Estado federal europeo algún día?
Euskadi también formará parte de ese proyecto. Lo hará en virtud a la voluntad democrática de su ciudadanía expresada libremente. Como nación renovada capacitada para compartir su experiencia vital con otros pueblos, con otras sociedades dispuestas a respetar y ser respetadas.
Ese es el camino que viene transitando el Pueblo Vasco desde que los vascos tomáramos conciencia de nuestra singularidad nacional. Hemos pretendido encontrar el espacio en el que una sociedad que se reconoce como Nación pueda desarrollarse plenamente en armonía con las naciones y pueblos que perviven a su alrededor en igualdad de condiciones.
A nadie se le escapa que vivimos tiempos de dificultad, de crisis y de necesidad. Miles y miles de familias se ven sacudidas por las consecuencias de una parálisis económica que ha provocado la mayor recesión de cuantas hayamos conocido en las últimas décadas.
Vivimos tiempo de emergencia social, de escasez de recursos públicos para plantar cara a las trágicas consecuencias de paro y desamparo que miles de personas padecen entre nosotros.
Ese, y no otro, es y debe seguir siendo el objetivo prioritario del Partido Nacionalista Vasco y de sus representantes públicos en el actual momento. Debemos redoblar nuestro esfuerzo para mitigar primero el sufrimiento y poder salir cuanto antes de esta quiebra sistémica que amenaza con provocar una involución severa de nuestro estado de bienestar.
Sabemos que no hay soluciones mágicas, pero deberemos intentarlo todo para recobrar en pulso. Desde la reactivación interna del consumo y la producción a la internacionalización de productos y empresas. Desde el ajuste de nuestro nivel de vida a la utilización de reservas para la estimulación de la actividad y la competencia en un mercado global.
Y lo deberemos hacer con responsabilidad. Mirando más allá de los intereses partidarios en beneficio dela colectividad. Fraguando acuerdos políticos y sociales. Acuerdos que garanticen la estabilidad, aunque en su consecución debamos dejar, todos, pelos en la gatera
El Partido Nacionalista Vasco es muy consciente de su liderazgo y de su representación en los ámbitos institucionales. Y porque somos conscientes de ello no nos temblará el pulso a la hora de buscar y cerrar acuerdos, alianzas y apoyos que hagan más sencillo una acción conjunta frente ala crisis. Buscaremos el mínimo común denominador entre fuerzas políticas, económicas y sociales para conseguir, frente al desánimo y la adversidad que hoy nos invade, salir de la crisis económica.
Apelamos, en dicho sentido, al resto de agentes políticos y sociales para que, en la misma sintonía, ejerzan también su responsabilidad. Estamos en momentos de emergencia nacional y nadie entendería que, mientras las familias, las empresas, las personas resisten, nos empeñemos en exhibir nuestras diferencias en lugar de arrimar el hombro.
Abordamos por lo tanto este Aberri Eguna 2013 apremiados por lo urgente. Pero tampoco olvidamos los desafíos que inexorablemente llegarán como consecuencia del nuevo tiempo y de la nueva patria en construcción que tenemos por delante.
Nuestra confianza está en los vascos y las vascas. En este Pueblo que, aún en los momentos más difíciles, es capaz de mantener en pie a un país fuerte, que se resiente con los graves problemas que asolan el mundo occidental, pero que también superará esta fuerte tormenta y recobrará todo su potencial, como lo ha hecho en el pasado ante adversidades aun mas duras. Somos un Pueblo que a lo largo de su milenaria historia ha desarrollado una capacidad de supervivencia gracias a saber adaptarse a tan cambiantes condiciones. Desgraciadamente, muchos pueblos han desaparecido y solo sabemos de ellos por los libros de historia. Nosotros seguimos vivos y estamos escribiendo nuestra propia historia.
Convivencia, paz, libertad, Europa, recuperación económica, cohesión social, acuerdo, son los conceptos básicos que el Partido Nacionalista Vasco quiere dejar constancia en este Aberri Eguna 2013. Ellos forman parte de nuestro compromiso con Euskadi. Nuestro compromiso con todas las personas que aquí viven.
Gora Euskadi Askatuta!!
Bilbao, 31 de Marzo de 2013
14/10/2012
NUESTRO VOTO
La ciudadanía de la Comunidad Autónoma del País Vasco está llamada a las urnas para el próximo domingo 21 de octubre, en una cita electoral de máxima importancia para el futuro de Euskadi.
A nadie se le oculta que vivimos en un nuevo tiempo. Un nuevo tiempo en el que la galopante crisis económica amenaza con prolongar el sufrimiento de un creciente número de personas que no pueden encontrar un trabajo, así como de fracturar la cohesión social lograda durante las últimas décadas.
Un nuevo tiempo, también, en el que cerrado, aunque aún de manera incompleta y rácana, el ciclo de décadas de terrorismo, se debe abordar tanto la senda del reconocimiento y la reparación del daño causado como la de una reconciliación que nos lleve a la Paz verdadera y definitiva.
Un nuevo tiempo, por último, en el que se debe abordar definitivamente la necesidad de dotarnos de un nuevo estatus político que, basado en el derecho a decidir de la ciudadanía vasca, permita que una nueva Euskadi tenga voz y protagonismo propio en una nueva Europa, sin subordinación alguna.
En definitiva, tres elementos que determinan un nuevo tiempo y tres elementos para los que se requiere un fuerte liderazgo amén de capacidad de acuerdo y de gestión.
Todos nosotros hemos militado durante las últimas décadas en el ámbito del nacionalismo histórico e institucional, concretamente en Eusko Alkartasuna y/o Hamaikabat. Y ante la próxima cita electoral tenemos el convencimiento de que solo el Partido Nacionalista Vasco y su candidato a lehendakari Iñigo Urkullu ofrecen las garantías de liderazgo y gestión necesarias para afrontar el futuro con optimismo.
La opción del PNV con Iñigo Urkullu a la cabeza es entre las que se presentan en las próximas elecciones, la única que durante los últimos años se ha dedicado a preparar el futuro y de ofrecer propuestas concretas para el presente: el proceso Think Gaur Euskadi 2020, el programa Ados 2013, el propio programa electoral de esta cita electoral son muestras evidentes de ello. En lo que concierne al resto de las fuerzas electorales, ni los estrepitosos fracasos de unos a la hora de hacer frente a la crisis, ni la evidente incompetencia de otros, ni la ausencia de proyectos de todos, son cartas de presentación válidas para comenzar a dar solución a los acuciantes problemas que tenemos en el presente y comenzar a cimentar un futuro más próspero.
Pese a la gravísima crisis que nos acecha; pese a los crecientes problemas de cohesión social que nos amenazan; pese a un incompleto y hurtado autogobierno en el que debemos avanzar; pese a una Paz aún por consolidar… podemos y debemos mirar al futuro con optimismo, pero solo los que tienen amplitud de miras, ideas, proyectos y capacidad pueden aspirar a liderar el nuevo tiempo.
Siempre hemos defendido una manera de construir Euskadi basada en la capacidad de llegar a acuerdos amplios, en la integración, en la cohesión, en el realismo. La opción del PNV liderada por el candidato a lehendakari Iñigo Urkullu es en la que nos vemos reflejados y la única que nos ofrece garantías para ejercer tal liderazgo. Es por ello por lo que la apoyamos y votaremos el próximo 21 de octubre.
Manifiesto Aberri Eguna 2012. Euskadi Bizia. Más Nación
Conmemoramos estos días aniversarios de dolor. Recordamos el horror de bombardeos indiscriminados contra la población civil de nuestro Pueblo en tiempos pasados. En el nombre de la España, grande, libre e indivisible se asesinó impunemente a una ciudadanía que sólo quería vivir en paz y libertad. Fueron agresiones inhumanas, execrables, imborrables para quienes arrastraron-han arrastrado su condición de víctimas durante decenios. Sin compasión ni resarcimiento por parte de quienes sometieron su régimen y dominación en aquellos actos de barbarie. Al día de hoy existen entre nosotras-os heridas abiertas de aquella etapa negra de represión, castigo y asesinato.
Pero no podemos olvidar, y no lo hacemos, que también, en el nombre de nuestra patria, de Euskadi, hubo quienes, años después, practicaron la violencia asesina e inhumana contra todo un universo de discrepancia al que identificaron como “enemigo”.
Una y otra –violencia- envilecieron las causas nacionales que quienes practicaron la violencia decían defender. Ambas sólo dejaron tras de sí víctimas, dolor, sufrimiento y odio. Una historia que esperemos no se repita jamás porque sobre la muerte, la fuerza y la violencia no hay nada que se construya, salvo la angustia, el rencor yla consternación. Yel odio jamás es y será motor de nada positivo para el futuro de la convivencia .
El año 1932, el Partido Nacionalista Vasco, sacaba a la calle a su militancia y seguidores para anunciar la “resurrección” dela Patria Vasca. Erael primer “Aberri Eguna”. Desde entonces, no ha habido año ni ocasión, en libertad o dictadura, en la que el Partido Nacionalista Vasco no haya reivindicado en esta fecha, el derecho del Pueblo Vasco a su libertad y a su plena expresión política e institucional.
Pero es en esta ocasión, en el año 2012, cuando, por primera vez en la historia desde hace 76 años, libremente, podamos reclamar el derecho a nuestra soberanía sin el azote ni la amenaza dela violencia. Hanpasado ya casi seis meses desde que ETA declarara el fin de su actividad armada.
Es verdad que la paz verdadera tardará en instalarse entre nosotras-os. Porque la ausencia de violencia es la primera premisa de una paz auténtica. La primera y más importante. Pero la paz verdadera necesita, además de deshabilitar las consecuencias de una tendencia excepcional de “acción-reacción”, de desactivar de las actitudes humanas las sensaciones de enfrentamiento, de supremacía o de imposición que han sustentado determinados comportamientos particulares a la hora de ejercer la acción política. Que ETA haya declarado el fin de su actividad armada es un paso determinante para que este país alcance la paz, pero la conciliación cívica de Euskadi pasa, en los próximos tiempos por que quienes han vivido imbuidos de la filosofía de la legitimidad de la lucha armada reconozcan y amparen el derecho a la diferencia –reconocida también por quienes han condicionado la política a la existencia de la violencia-, y se integren en el mapa de respeto a las mayorías y minorías que en cada caso establezca la propia sociedad vasca.
Y en la construccion de esa paz definitiva y verdadera y de la concordia todos, y también, las instituciones, todas las insituciones, deben trabajar y favorecer este camino. Enquistarse en el pasado, no reconocer que estamos ante un nuevo tiempo, no adoptar decisiones que, sin duda, van a favorecer este tránsito, sería una grave irreponsabilidad.
La auténtica paz, la paz completa, está aún lejana en Euskadi pero no podemos minusvalorar el gran paso conquistado por este país en los últimos meses. Jamás vivimos tiempos como los actuales. Sin temor al calendario, sin miedo a la nómina de nuevas víctimas. Sin incertidumbres sombrías que atenacen el porvenir.
Primer Aberri Eguna, por lo tanto, sin la violencia de ETA. Primer Aberri Eguna de un nuevo tiempo para Euskadi.
Ya no hay excusa que valga para quienes siempre establecieron vallas al campo y encontraron justificación en la persistencia de la violencia para vetar el ejercicio democrático de autodeterminación de la sociedad vasca. No hay pretexto que frene cualquier iniciativa política que pretenda el avance nacional de Euskadi. Primer año de una nueva Euskadi, de unos nuevos vascos que pueden aspirar a todo.
En la etapa moderna, podemos colegir que han sido tres los hitos que han marcado nuestro horizonte como Pueblo:
El primero, a finales del siglo XIX cuando Sabino Arana supo identificar el principio de las nacionalidades en el devenir político de este Pueblo. La personalización de un sujeto político incluso derivado de interpretaciones de carácter poético, -de unos derechos nacionales, distintos a los que hasta entonces se hallaban establecidos-, puso en el guión, en el centro de la escena al Pueblo Vasco y al derecho de su ciudadanía por recobrar una soberanía que le era propia. No ha habido instante desde entonces , por diferentes que hayan sido las circunstancias y los protagonistas del momento, en el que la reclamación nacional del Pueblo Vasco no haya estado presente en nuestra agenda.
El segundo punto de inflexión que ha marcado el destino contemporáneo de la sociedad vasca cabe datarlo en el decenio de los ochenta del pasado siglo. Euskadi era un proyecto político fundamentalmente de los nacionalistas que, por distintas razones, había sido asumido, sin convicción definitiva por colectivos que se incorporaron al país en la búsqueda de prosperidad y trabajo . Vascos de refugio que prosperaron y crecieron en este país sin más conciencia identitaria que la de compartir alegrías y desdichas con una sociedad que les acogió sin preguntar su origen ni destino. Llegaron a Euskadi buscando una oportunidad que les permitiera progresar al albur de la creciente industrialización. Su respeto, sacrificio y trabajo hizo que se ganaran, por méritos propios, un hueco en esta sociedad, que creció y salió adelante también gracias a su ímpetu.
Pero las crisis industriales de los ochenta y primeros de los noventa , con la caída de los sectores estratégicos, llevó a este país a cotas de paro desconocidas hasta entonces. Muchos de aquellos vascos asimilados optaron por capitalizar sus despidos y dar por finalizada su experiencia migratoria, volviendo a sus orígenes para retomar un proyecto personal y familiar interrumpido. Sin embargo, una notable mayoría, decidió seguir adelante en esta tierra, que ya era suya. Euskadi se convirtió en su única expectativa de vida. La suya y la de sus hijos y nietos. Fue una decisión de arraigo. Definitiva, en la que miles de familias vincularon su porvenir y el de sus futuras generaciones al devenir de este país. Ellos construyeron una nueva sociedad vasca. Plural y diversa, que rompía el mito y el riesgo de ruptura de una Euskadi de dos comunidades. Simplemente vascos. Heterogéneos, poli-identitarios, pero “vascos” de presente y de futuro.
Hoy asistimos al tercer estadio de esa “revolución social”. Nadie es capaz –por fortuna- de discernir el comportamiento sociológico de quienes otrora fueran calificados como “los de aquí” o los “de allí”. La nueva sociedad vasca se comporta sociológicamente en parámetros homologables a la de otras realidades modernas desarrolladas. Sin estereotipos ni disfunciones grupales. Y es ahí, exactamente, donde estriba el nuevo desafío que alimenta el nuevo tiempo.
Existe una sociedad que cree en un país. Que se identifica con sus símbolos, con sus instituciones, con su vocación de autogobierno, con sus especificidades culturales. Una sociedad que confía y cree en Euskadi. Y que, al mismo tiempo, desea oportunidades de mejora en su calidad de vida. Mejoras en un entorno globalizado, en un escaparate abierto con el que debemos sintonizarnos en clave de progreso y de cambio.
¿Será capaz la Euskadi que hemos construido, y que hoy el conjunto de la comunidad vasca defiende, de responder a las expectativas, a las necesidades que la ciudadanía le exige?. ¿Será capaz el proyecto dela Nación Vascade ser una referencia eficaz para seguir resolviendo los problemas reales y las inquietudes de su ciudadanía?. ¿Servirá como herramienta de cohesión y refugio social en los tiempos de incertidumbre? .
Sólo sila nueva Euskadipor construir se constituye como un espacio institucional de servicio permanente a las vascas-os, tendrá sentido y éxito reconocido. Sólo si es capaz de buscar nuevos horizontes de trabajo, de riqueza, de prosperidad, tendrá futuro.
Sólo si su potencialidad y fortaleza económico-financiera es capaz de garantizar la cohesión social y la protección de quienes se sientan a su amparo, Euskadi será un proyecto incontestable.
Sólo sila nueva Nación Vascase sustenta sobre bases reales, si las vascas-os se sienten confortados con la eficacia de su nuevo estatus, Euskadi habrá iniciado el camino acertado. El camino de una Nación en Europa. El camino de un país avalado por la decisión y la voluntad mayoritaria de su población.
Un nuevo estatus, una nueva Nación capaz de hacer frente a la necesidades sociales. Mucho más que también reivindicación, que identidad, que historia. Ese es el nuevo punto de partida que debemos, desde ya mismo, ir configurando.
El cambio es algo innato al ser humano y a las sociedades. Y la sociedad vasca, desde que tenemos conocimiento científico, ha estado en continua evolución. A veces, nuestra propia mitología, -y los mitos los necesitamos todos, todos los pueblos-, ha cuestionado el innegable carácter evolutivo del Pueblo Vasco.
Lo vasco ha evolucionado, se ha enriquecido, modificando su identidad a lo largo del tiempo. La clave de la subsistencia de lo vasco ha sido, precisamente, su dinamismo. Saber adaptarse. Aquello que no sabe adaptarse muere.
La diferencia es que, ahora, el cambio llega a mayor rapidez, fundamentalmente de la mano de una revolución tecnológica que nos permite, en tiempo real, tener información de una punta a otra del mundo, sin límites. Ese cambio en los procesos de información y decisión es el que da vida a la globalización en el mundo económico, el intercambio ilimitado de servicios financieros, jurídicos, de mercancías y, por supuesto, cambios políticos y sociales
¿Cómo va a responder el nacionalismo vasco representado por EAJ-PNV a esto?. Pues, lógicamente, como lo ha hecho históricamente, adaptando su propia realidad, su discurso y sus puntos de enganche con la sociedad vasca para seguir cubriendo su objetivo fundamental que este país, esta sociedad, esta realidad, que el Pueblo Vasco perdure y se desarrolle también en esta nueva situación que estamos viviendo. Todo lo demás es instrumental.
El propio concepto de las estructuras políticas que debamos dotarnos en cada momento será igualmente instrumental, lo importante es que perduremos y nos desarrollemos como Pueblo Vasco.
Los tres elementos sobre los cuales el nacionalismo vasco tiene que proyectar su razón de ser y su elemento de enganche con la sociedad vasca en esta transformación social son:
Primer elemento; mundo globalizado, mundo abierto sí, pero con raíces bien sustentadas en el suelo. Toda realidad necesita un enganche, un alma, algo con lo que nos identifiquemos como y con lo nuestro. Las ramas y las hojas abiertas al mundo sí pero las raíces las necesitamos en tierra. Nosotros, el Partido Nacionalista Vasco, ofrecemos ese alma de identificación a un Pueblo y a una sociedad.
Segundo elemento; el éxito en este mundo abierto, desde el punto de vista económico, pasa por las pequeñas realidades bien gestionadas. Ahí es donde nuestro propio proyecto de identidad nacional cubre un elemento que va a permitir el desarrollo económico y competitivo.
Y el tercer elemento; en un mundo abierto en el que todo se compra y se vende, en el que todo es competitividad, sin fronteras, ¿qué va a pasar con los más desfavorecidos?; ¿cuál es elemento que va a dotar de cohesión y de solidaridad en esta sociedad?: El concepto de comunidad. ¿Quién dota a la sociedad vasca del concepto de comunidad?. El nacionalismo vasco representado por EAJ-PNV.
Y todo ello desarrollado por la libre voluntad. Y la libre voluntad de un Pueblo, de una Nación, se expresa democráticamente en el siglo XXI mediante su reconocimiento jurídico y político así como en el ejercicio de su derecho y capacidad de decisión.
En este Aberri Eguna del nuevo tiempo, el Partido Nacionalista Vasco sostiene su voluntad de construir una nueva Euskadi que dé respuesta a las necesidades de una ciudadanía renovada a través de de tres compromisos básicos: una sociedad de identidad-raíces que nos identifique hacia dentro y hacia fuera; una gestión económica rigurosa y saneada de nuestro ámbito; y el sostenimiento de nuestra comunidad como elemento clave de convivencia.
Son estas, sin duda, reflexiones de hondo calado para una sociedad acostumbrada al trepidante ir y venir de noticias y titulares periodísticos. Pero, en este Día de la Patria, Aberri Eguna, debemos esforzarnos en identificar ante el Pueblo Vasco, el camino que este país tiene ante sí para reconocerse como Nación plena en los próximos tiempos. Euskadi, Nación Europea. Euskadi, Nación en paz.
Nos queda, aún, mucho camino que recorrer: Recuperar el tiempo perdido por la inacción de un Gobierno incapaz. Reestablecer, al mismo tiempo, la pluralidad en el diálogo y el reconocimiento de todas las opciones políticas. Fijar un ámbito de intervención pública que recobre la confianza, impulse la actividad económica, posicione la marca “Euskadi” como un referente externo que dé pie a nuevas oportunidades de negocio, empleo y riqueza que nos haga despegar de nuevo frente a la recesión y la crisis,...
Habrá que agudizar la capacidad de diálogo para romper una incomunicación forzada de otros tiempos y otras situaciones. Y, deberemos, también, sentar las bases jurídicas de ese nuevo tiempo. Un nuevo estatus político para un nuevo tiempo. El Partido Nacionalista Vasco está preparado para ello. Un nuevo tiempo constituyente para una nueva Euskadi.
Gora Euskadi Askatuta!
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